viernes, 3 de julio de 2009

JULIACA Y EL 4 DE NOVIEMBRE DE 1965 [I]

Fuente: APAZA QUISPE, Hugo. Temas históricos de Juliaca. Compendio histórico cultural. Juliaca: Edición del autor, 2001, p. 153.

SUMARIO: Visión panorámica. Juliaca y el centralismo. Amenazas y sesiones determinantes. Acuerdo del paro. Crónica del episodio. Alcalde encarcelado. Romerías y marchas de silencio. Escenas patéticas. Debates en el Congreso. El Periodismo.

LA DÉCADA que precedió a 1965 se caracterizó por una serie de fenómenos políticos, económicos, administrativos y climáticos que provocaron serias crisis que posibilitaron la ascensión y consolidación de una burguesía comercial y el debilitamiento del gamonalismo en el departamento de Puno.

Juliaca, capital económica del departamento y con milenaria tradición histórica, por el tesonero trabajo de sus moradores, se había convertido en un importante polo de atracción y progreso que florecía bajo la mirada celosa de otros pueblos estancados en su desarrollo. Este crecimiento trajo consigo también serios problemas para los citadinos de Juliaca, quienes en reiteradas oportunidades acudieron ante los organismos gubernamentales invocando atención a sus necesidades vitales; pero, por desidia de algunos funcionarios que mostraron clara indiferencia y adrede marginación, se provocó la indignación del pueblo calcetero que levantó su voz de protesta a través de un Paro Cívico, el mismo que fue brutalmente reprimido un 4 de noviembre de 1965.

Esta masacre inolvidable, por la repercusión que trajo consigo, posteriormente fue sagazmente aprovechado por un reducido grupo, para capitalizarse políticamente pregonando argumentos “tawantisuyanos”, que llegaron a encandilar a muchas personas.

En esta oportunidad ofrecemos un esfuerzo de aproximación objetiva, en base a documentos de la época de aquel suceso memorables, cuyo objetivo no es despertar rencores fútiles, sino, hacer comprender a la presente generación, de que sólo el trabajo perseverante y la lucha unificada y consecuente, puede hacer grande a un pueblo, y que adalides no son sino el resultado del entorno histórico en que se desenvuelven; así lo demostraron los Mártires de Juliaca 185 años después del grito libertario de Túpac Amaru II.

Recordemos con reverencia aquella memorable lección cívica, a través del presente adelanto.



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